Cuando metes la pata, solo queda la humildad.

Cuando metes la pata hasta el fondo,

no le des más vuelta poco queda que hacer.

Ser educado y disculparse, para luego desaparecer con la mayor humildad posible.

Y si se te da bien, compón una poesía, para que te recuerden, aunque sea amargamente

Y si lo tuyo no es la composición poética, toma una prestada, además de recordarte con amargor, pueden hasta acusarte de utilizar una poesía de otro sin su permiso. Si está es tu única opción utiliza una poesía de un poeta muerto, posiblemente los derechos de autor ya hayan caducado.

Cuando la responsabilidad de haber metido la pata es del demonio… o tuya

LA DESTRUCCIÓN

El demonio se agita a mi lado sin cesar;

flota a mi alrededor cual aire impalpable;

lo respiro, siento cómo quema mi pulmón

y lo llena de un deseo eterno y culpable.

A veces toma, conocedor de mi amor al arte,

la forma de la más seductora mujer,

y bajo especiales pretextos hipócritas

acostumbra mi gusto a nefandos placeres.

Así me conduce, lejos de la mirada de Dios,

jadeante y destrozado de fatiga, al centro

de las llanuras del hastío, profundas y desiertas,

y lanza a mis ojos, llenos de confusión,

sucias vestiduras, heridas abiertas,

¡y el aderezo sangriento de la destrucción!”

de Charles Baudelaire

Siempre es una solución, cuando has metido la pata siempre puedes decir que estás poseído por el demonio (seguro que no funciona).

Y después desaparece acurrucadamente y date un buen baño de humildad tonificante.

Por |2015-06-02T19:46:56+02:00junio 3rd, 2015|Blog, Coaching|Sin comentarios

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Permitidme que os cuente una historia de éxitos,  y como no de fracasos, pero al fin y al cabo una historia de crecimiento, de lucha…de sensaciones, emociones y …¡Vale más que os lo cuente!

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