Sinopsis: ensayo y error, y repetir, repetir, hasta la saciedad, y cuando se han superado con creces las míticas 10.000 horas de vuelo, de repetir y repetir hasta el aburrimiento. Y crees que ya eres un buen profesional y una excelente persona ¿Y que puede hacer por ti el coaching ejecutivo?

Y entonces el profesional-persona, sí,  tú entras en el secuestro que te ofrece la alquímica perfección, y te olvidas de la creación, no la de Dios, dios… te olvidas de tu creación, no de algo transcendente, te olvidas de crear transmitir la emoción, del phatos:

‘La íntima emoción presente en una acción humana  que despierta otra emoción similar en quien la contempla.’

Al fin y al cabo cualquier acción humana, donde se funden la acción profesional con la vertiente humana no deja de ser una manifestación de una especie de objeto artístico. Aquí es donde empieza a actuar el coaching ejecutivo como disciplina ecléctica, como disciplina casi que artística.

Así, la profundidad del objeto estético se define por la propiedad que tiene de afirmarse como objeto, pero también de subjetivarse como origen de un mundo. Y nosotros penetramos en este mundo por el sentimiento.»  Fenomenología de la Experiencia Estética, Mikel Dufrenne.

Aunque me gusta huir de clasificaciones que lo único que consiguen es encorsetar la realidad, y en el caso que nos estamos zambullendo, la vida misma, me encuentro con dos concepciones completamente contrapuestas y antagónicas respecto al significado de vida:

  1. La vida ‘no significa nada’, ‘no tiene significado’, o lo que significa es algo puramente experiencial y no-describible en términos no-existenciales.
  2. La vida tiene un significado de tipo tal que posee un común con el no existir, fuera de la vida.

 

Yo con coherencia con mi concepción del coaching ejecutivo como una metodología que favorece la transformación del ser humano a partir de un conocimiento de su esencia revestida de ‘pendejos’, un coaching ontológico, un coaching de liberación. Entiendo la vida profesional alejada de ese purismo, esa ortodoxia propia de sociedades cerradas, de mundos privados, donde únicamente pueden acceder los iniciados, una especie de logia pitagórica.  Para mí…

… la vida profesional entendida como vivencia nos posibilita otra vía de aprehender la realidad, una vía donde se suman aspectos lógico-matemáticos y emocionales. Es un proceso alquímico de comunión con mi realidad.

Ese es el reto que tiene el profesional de hoy en día cuando se sienta en su sillón enfrente de ese teclado inerte, sintiendo la amenaza de ser devorado por una creatividad sin sentido, y que necesita rellenar ese vacío existencial con una cascada de excelencias profesionales cargadas de emocionalidad.

¿Y tú qué piensas?

¿No crees que ya es hora de salir de tu realidad gris y apagada?

Déjate acompañar por el coaching ejecutivo para una profesionalidad cargada de phatos.