Cuando el miedo ante un futuro incierto te hace explorar todas las opciones posibles, y te encuentras falto de apoyo y orientación.

Entonces no caminas tranquilo por la vida, y acabas apegándote a alguna creencia externa. Y te dices:

‘Debo hacer lo que se espera de mí.’

Esa inseguridad  en ti mismo hace que tu pensamiento este siempre activo, nunca consigues acallar tu mente porque estas permanentemente buscando estrategias, y revisando tus creencias para encontrar esa seguridad tan anhelada.

Eres el dubitativo.

  • Las constantes contradicciones, las dudas permanentes te llegan a atormentar, ya que no te permiten tomar la decisión definitiva.
  • En búsqueda de la seguridad, al encontrar amigos de confianza te conviertes en incondicional, y crees que no te fallaran ¿Y cuando fallan qué?
  • El sentido del deber, el no fallar, es uno de los principios que rigen tu vida.
  • Y por muchas opciones que contemples, por mucho análisis de información y posibilidades la incertidumbre nunca deja de acompañarte.
  • La lucha que te acaba agotándote: valiente o cobarde.
  • Ante tanta inseguridad e incertidumbre prefieres instrucciones claras y precisas. Cuando más detallado mejor.
  • Tu radar interno te permite detectar falsedades, y la duda ante todo y todos te corroe.

El miedo a pensar que algo podría ir mal, a que alguien te pueda traicionar, fallar, engañar, y que decir de las decisiones a tomar: ‘serán las correctas’, ‘y si me equivoco.’

 

¿Y cómo equilibrar esta personalidad y salir de esa falta de seguridad?

Sal de tu zona de confort, asume que el error forma parte esencial del crecimiento en la vida.

  •  Reduce tu preocupación por problemas futuros. Vive el presente.
  • Confía en los demás, pero nadie sabe mejor que tú que es lo que te conviene en cada momento.
  • Relájate, desconecta de tu mente, haz actividades, ejercicio, deporte que te hagan parar y desconectarte de ese torbellino.
  • El vaso no está ni medio vacío, ni medio lleno, siempre está a rebosar. El aire es imprescindible para respirar, sino te ahogas. El error, la incertidumbre forman parte imprescindible del crecimiento.
  • Es importante tener amigos, y gente cercana. Ahora bien aprende a disfrutar de tu soledad también.
  • Reduce la actividad de tu mente, practica el silencio mental.
  • No siempre tienes que estar de acuerdo con los otros, los otros no siempre tienen que estar de acuerdo contigo. Esto enriquece, no tiene porque crear tensiones.
  • Recupera el contacto con tu yo verdadero, y la cobardía se transmutara en valentía.

Todo ello te permitirá abandonar tu miedo básico: el no tener el apoyo de otras personas, ni la orientación externa para sobrevivir solo. La tranquilidad acudirá a ti y te sentirás seguro de ti mismo para tomar tus decisiones, ya sean más fáciles o más difíciles.

Transmuta la indecisión y la inseguridad en coraje y el ser fiel a ti mismo.

Recuerda: ‘el aquí y el ahora es lo único que existe en realidad.’