Basta con que escuches en silencio y lo oirás todo.
No existen ni verdad ni error, ni objeto ni figuración» Emil Cioran

 El momento crucial para avanzar en la decisión de emprender un cambio de vida es comenzar.

Y el mejor modo  para comenzar es identificar todas las tareas grandes y complejas de la decisión a tomar y después desmenuzarlas en tareas pequeñas y manejables, y a continuación elaborar un plan, y empezar inmediatamente la acción con la primera de las tareas desmenuzadas.

Si sigues el anterior principio que se sugiere en esas líneas vas a generar un impulso y avance en tu vida de proporciones inesperadas por ti.

La gran mayoría, por no decir todos, de tus sueños y aspiraciones van a requerir unas cuantas tareas de esas que hemos denominado ‘grandes y complejas’.

El tamaño y la complejidad acaba empequeñeciéndote, entonces pospones y pospones tu decisión permanentemente, y optas por el camino fácil que sigue la mayoría: ¡no comenzar!!!

Con estos pensamientos de dejarlo para mañana o para un momento mejor,  el cambio de vida está abocado al fracaso antes de empezar, y la mediocridad, aburrimiento y falta de propósito en la vida te acaba envolviendo en un entorno gris y triste.

No te dejes abrumar por la complejidad de las tareas que debes emprender para que tus sueños se conviertan en un proyecto realizable. Define tareas manejables, asígnales recursos, priorízalas y empieza a andar hacia donde te has señalado.

Empieza por probar:

  1. Coge, porque hay que coger con ganas, durante un instante cualquier proyecto importante que te gustaría poner en marcha y no te atreves, ya que crees que es más grande de lo que puedes manejar y empieza a dividirlo en partes. Si sientes aquello del dicho ‘no muerdas aquello que no vas a poder tragar porque es demasiado grande’. Olvida la sensación de que te desbordará.
  2. Ahora visualiza el resultado final que quieras alcanzar, y pregúntate: Para alcanzar el final, ¿cuáles son las grandes etapas que debo cubrir?
  3. Ese será el punto de partida, la visualización de tu meta, para empezar a desmenuzar ese gran proyecto en los diferentes bloques de tareas que está compuesto.
  4. Y una vez definidos esos grandes bloques, repite el proceso de división en tareas, una y otra vez hasta que empieces a sentirte cómodo con el tamaño de los pequeños bloques te tareas que vas desmenuzando.
  5. Llegados al punto que te encuentras con tareas manejable sucede algo sorprendente, vas a exclamar: ¡eureka!  Aquello que antes te parecía inalcanzable, de repente empieza a parecerte perfectamente realizable y alcanzable. Te creerás, las creencias son la base de tu fracaso o tu éxito, capaz de conseguir, realizar cada uno de esas más manejable, con recursos suficientes. Y de ese modo es más fácil ponerse en movimiento.
  6. Ahora va a ser el momento de la acción y de priorizar. Y sucede algo extraordinario y mágico cuando comienzas a tomar acción. De repente te das cuenta de que aquello no era tan complejo como habías pensado. Comienzas a notar el avance…
  7. ¡Todo se transforma! ¡Es una metamorfosis! Has puesto en marcha una dinámica focalizada hacia éxito.

Y una vez en marcha el cambio de vida se encamina hacia el éxito,

y como todo en la vida el éxito va a generar más éxito.