Rosa tenía ese don natural de la proximidad, no le costaba nada acercarse a los demás, las personas se sentían atraídas por ella porque desde un primer momento, esa cercanía como persona les incitaba a la tranquilidad, disfrute y el encariñamiento, se sentían cómodas. Con lo cual a Rosa le resultaba fácil que llegase el amor y tener pareja. Pero en cuestión de poco tiempo le invadía el miedo, y rompía la relación, ya que empezaba a encontrar pegas, defectos, vaciedades en su nueva pareja, con esa ruptura se sentía triste, sola, vacía y vuelta a empezar.»

 

«Carlos, era, ¿Cómo era? Era un persona lejana, le costaba mucho abrirse a los demás, acercarse, pero con el tiempo encandilaba a los demás porque era intenso, tenía ese encanto especial de ‘saber escuchar’, saber comprender al otro. Pues con el tiempo las mujeres palpaban el amor,  se enamoraban de él. Y al principio todo rodaba bien, pero poco a poco las dudas, los celos se apoderaban de él, la relación se volvía inaguantable, y acababa rompiendo la relación. Sintiéndose libre pero al mismo tiempo solo.»

¿Qué tienen en común Rosa y Carlos?

El encanto y el miedo ¿El miedo a qué?

Al amor. Ya que ambos son los que toman la iniciativa a la hora de clausurar, cerrar una relación de pareja. ¿Y por qué? Pues porque aunque tengan ese encanto especial para seducir, para atraer, enamorar a otras personas, en el fondo tienen miedo, ¿Miedo a qué?

A que sea la otra persona la que tome esa decisión, y entonces se encuentren abandonados, dejados ¿Y por qué? estos pensamientos, estas emociones… pues si al fin y al cabo emociones cognitivas de miedo al abandono.

  • Pues porque son emociones basadas en creencias, en creencias limitantes,
  • Donde predomina ese creer que no ‘eres suficientemente bueno para los demás’ y si dejas alargar demasiado la relación se van a dar cuenta,
  • Por lo tanto tú tomas la decisión de romper la relación, y así nunca te dejan, no descubren que no eres suficientemente bueno para ellos, y continuas elevando tu barrera de aislamiento.

Puedes responder, pues sí, puede que sea así ¿y qué puedo hacer? No seas tan estrict@ y perfeccionista contigo mism@, no te castigues sin perdón, la persona que está contigo es porque se ha enamorado de una persona completa, única y diferente.

“No le busques las cuatro patas al gato” 

Muéstrate tal como eres con tus fortalezas, tus debilidades, elimina estas que al fin y al cabo son creencias limitantes que tú mism@ has creado y te has impuesto, y que no tienen porque corresponder con la realidad.

Deja que la relación fluya, y huyes del enfado, de la rabia, y cree en tu relación, claro que el amor puede acabar, pero no la acabes tú de modo precipitado. ¡Vence al miedo, no huyas!

Acepta el riesgo del amor  y siente la felicidad.