Tu personalidad: el simpático.

  Detectando las necesidades de los otros

  ¿Tu tiempo y esfuerzo es para los otros?

  ¿Mí intuición me permite detectar las necesidades de los que me rodean?

  ¿Me molestan los desagradecidos?

Y empatizando, complaciendo, cuidando de los demás, y de vez en cuando adulando, va lo que se dice un ‘pelota’, el simpático… y al final sintiéndote orgulloso de ti mismo, y ¿por qué no? dependiente y víctima. Ya sé es de mucha valentía reconocerlo, pero es así.

… haz algo para empezar a pensar en ti.

¿Te sientes identificado con estas palabras? Sí. Pues tu personalidad tiene una gran dosis, predomina lo que en la teoría del eneagrama se identifica como eneatipo de personalidad tipo 2:

El ayudador o simpático.

  • Consideras que sabes empatizar,  eres complaciente, cuidador, adulador. Y acabas manipulando haciéndote la víctima.
  • Crees que tener necesidades personales y expresarlas es una actitud egoísta.
  • Te rodeas de personas necesitadas. No te gusta estar solo, dependiendo de los demás y te olvidas de ti mismo.
  • Te sientes dolido cuando los demás no muestran agradecimiento por tu dedicación y ayuda a cubrir sus necesidades. Y tu orgullo acaba explotando por esa falta de reconocimiento.
  • Te implicas obsesivamente en los proyectos y los sueños de las otras personas.
  • Te haces la víctima, cuando ya es el único modo de conseguir la atención, el cariño y el aprecio de los demás.
  • Tu visión del mundo te hace creer que hay mucha gente que necesita tu ayuda, eres necesario e imprescindible.
  • Puedes acabar convirtiéndote en un metomentodo, acudir donde no te llaman. Crees saber lo que los demás necesitan.

 

¡No llegues a creer que los otros son tus súbditos!

¡Sin ti no sabrían dónde ir!

Puede que te dejes una parte de ti ayudando a los otros, puede que te cueste aceptar la derrota, puede que no aceptes que tú también necesitas la ayuda de los demás. Y puede que tu valentía te lleve demasiado lejos, y que el desagradecimiento de los otros acabe dejándote solo y aislado, aquello que tanto temías.”

¿Y que hacer para romper con este ego tan dependiente de los demás?

  • Rompe con tu soberbia,  acepta tus necesidades, y encuentra tu humildad interior. Tu orgullo solo muestra tus carencias interiores.
  • Inicia un  proceso de introspección que te lleve a recuperar tu equilibrio y ecuanimidad.
  • No te obsesiones sobre lo que los demás piensen de ti. Tu autoestima depende de ti, no de lo que los otros piensen sobre tu persona.
  • Antes de ayudar a otra persona, detente y reflexiona acerca de lo que incita dicha acción ¿Qué te mueve a hacerlo?
  • Acepta que tú también puedes necesitar la ayuda en algún momento de tu vida. Y al pedirla los demás pueden decir que no.
  • Los demás te aprecian y aman, aunque no lo expresen como tú quisieras. Aprender a valorar los pequeños gestos.

De este modo empezarás a alejar la soberbia de tu interior, reconocerás tus propias necesidades y sufrimientos, y la humildad germinará en tu interior.

Aprenderás que el aprecio, el respeto, el amor no es la recompensa, el premio por volcarte en los demás, sino que es un vínculo que une a dos personas  que se aceptan como son. Aprenderás que ser simpático es otra cosa.”

Vive tu vida con introspección.

Tu vida personal y profesional necesita de un dar sin esperar,

…y entonces recibes más de lo que nunca habías esperado.

Por |2014-03-16T11:28:05+02:00marzo 20th, 2014|Blog, Coaching|2 Comentarios

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Permitidme que os cuente una historia de éxitos,  y como no de fracasos, pero al fin y al cabo una historia de crecimiento, de lucha…de sensaciones, emociones y …¡Vale más que os lo cuente!

2 Comments

  1. Daniela Veliz 29/03/2014 en 1:49 - Responder

    Excelentes tus redacciones dios te siga bendiciendo y dandote la sabiduria para ayudar a los demás. Saludos desde Venezuela!

    • Vicente 29/03/2014 en 10:27 - Responder

      Hola Daniela, gracias por tu aportación.

      Me alegro que puedan resultar de tu interés las publicaciones de mi blog.

      Que tengas unos días maravillosos.

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