¿Qué fue primero el huevo o la gallina? No tengo la respuesta. Sólo sé que si quiero comer todos los días una tortilla, tengo que comprar una gallina.

Y que ocurre con la felicidad. Para ser feliz, ¿qué es más importante ‘tener’ o ‘ser’? Pues como la felicidad no es un estado, es un proceso, entonces la respuesta está clara:

¡Si quieres ser feliz entra en acción! Primero ‘ser’ y después ‘tener’.

El único modo de transformarse, crecer personalmente, profesionalmente es actuando, crear movimiento, acción. Lo estático acaba enmoheciéndose, pudriéndose, decayendo. Es como ir en bicicleta, si dejas de pedalear cuando empieza la cuesta arriba, ¡Te caes!

Cuando entres en acción ten en cuenta estas pequeñas observaciones:

  1. La fuerza de la gravedad y de la inercia siempre actúan, el movimiento, el cambio se te va a resistir. Salir de tu zona de confort depende de tu voluntad independiente, de tu esfuerzo.
  2. Que no te engañen, cualquier acción de transformación lleva implícito cierta incomodidad, y puede que hasta cierto dolor. Debes incrementar tu umbral de resistencia al dolor. ¿Cómo? Experimentándolo, o es lo mismo, entrenar, entrenar tu cuerpo y tu mente.
  3. Deberás hacerte resistente a las dificultades, fracasos. ¿Cómo?, te preguntarás. Pues con flexibilidad y amplitud de miras. Lo que se llama resiliencia.

    Resiliencia. Capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas. (RAE).

  4. Ten en cuenta el bucle de la transformación y el cambio, tu zona de aprendizaje:
    • Aprender/entrar en acción/lograr y pasar a la siguiente espiral
    • Aprender/entrar en acción/lograr y hacia otro nivel, y así sucesivamente.
    • Y actuar de manera continua y fluida. Como se solía decir ‘Vísteme despacio que tengo prisa’.

 

Esta es la esencia de la alquimia del cambio y la felicidad:

¡La acción!

Pues ya lo sabes… 1, 2,3 y ¡salto mortal!

No hay otra alternativa hay que asumir riesgos, así es la vida.