En este blog ha sido abordado en varias ocasiones el tema del miedo, y vamos de nuevo a ello. Y ¿por qué otra vez? Porque me encuentro con el miedo en cada uno de los procesos de coahing que inicio.

El miedo te atenaza, te encoje, distorsiona la realidad, es más distorsiona tu realidad, con lo cual te autolimitas y evitas acceder a tu zona de aprendizaje, de nuevas experiencias y conocimientos. Aquella zona que yo califico como tu zona mágica y que tú identificas con la zona del miedo, del abismo. Con lo cual te cargas de rigidez, de prejuicios, de terror ante el fracaso, de perfeccionismo ante lo cotidiano, y la lista podría continuar.

Pero en el inicio de un proceso de coaching también me encuentro con la reticencia, la resistencia a reconocer el miedo, y con la negación de esos miedos y esas rigideces en el pensamiento, emociones y conducta. Con una de las primeras respuestas que me encuentro, una respuesta inmediata y rápida como si de un resorte automático dependiera, es…

¿Miedo yo?

Los miedos suelen venir camuflados, con lo cual algunas veces puedes no reconocerlos. Voy a iniciar una serie de posts donde te iré presentando una relación de comportamientos, pensamientos, hábitos  que ocultan miedos, y que te acaban ocultando más y más en tu rincón más oscuro de tu ser, sintiéndote únic@, alejad@ de los demás porque no te comprenden y acaban convirtiéndose en una amenaza para tu integridad personal, y sobre todo emocional. Y la soledad puede formar parte de tu día a día.

En este post te presento algunos miedos que se presentan ante lo desconocido, 
se suelen camuflar en prejuicios y rechazo de la diversidad del ser humanos y 
de sus diferentes manifestaciones.

¿Te reconoces en alguno de ellos?

  • Comer siempre el mismo tipo de comida, no experimentar con sabores y texturas diferentes. La resistencia a probar comidas desconocidas es señal de rigidez. Por ejemplo, ¿qué tal unos saltamontes fritos o sopa de murciélago?
  • Usar siempre el mismo estilo de ropa, encasillarse en un modo de vestir, colores, prendas. Implica miedo a experimentar y al qué dirán. Por ejemplo, ¿cómo reaccionas ante unas rastas o ante un piercing?
  • Leer los mismos periódicos, las mismas revistas, la misma literatura, ver el mismo tipo de películas. Puede significar que lo distinto y desconocido te desconcierta, te hace sentir incomod@ e insegur@ ya que pierdes unas referencias muy estancas. Autolimitas tu crecimiento intelectual y la aceptación de lo diferente. Por ejemplo, ¿qué opinión te merece una persona gay o lesbiana?
  • Vivir en el mismo pueblo, barrio, ciudad, estado. El miedo a nuevos sitios, por la gente, el clima, la política, el idioma o las costumbres. Ese sedentarismo impide que amplíes tus miras. Por ejemplo, ¿te irías a vivir a otro país por trabajo o por amor?
  • Rehusar probar nuevas actividades porque crees que no se te darán bien. Por ejemplo, ¿crees que no eres buen@ dibujando o en música?

Si te has reconocido en alguno de estos patrones, es que algún miedo te ha secuestrado. Reconócelo y haz un pequeño y continuo esfuerzo para romper con tu rigidez, incrementar tu autoestima y,

…coge el tren de tu vida, no te va a esperar siempre…

 

¡Voilà! Salto hacia el movimiento, la libertad y la felicidad.